Memorias de una ciudad siempre linda y auténtica: Cartagena
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Uno de los mejores destinos por excelencia en nuestro país, siempre será Cartagena.

Tan llena de identidad, historia, modernidad y con un toque de romanticismo siempre en cada lugar. Siempre linda, así es Cartagena. Cómo no deleitarse con su brisa cálida y disfrutar el sol de la playa? Las personas siempre esmerándose en dar un buen servicio y los hoteles en cuidar al turista. Hoy en día, es común encontrar policías auxiliares que están atentos a la seguridad del turista en la playa y en el momento de pagar la cuenta con quienes prestan el servicio de bebidas, alimentos y carpas; están presentes y dispuestos para que se les manifieste cualquier inquietud e inconformidad y contar con su respaldo en caso de que se presente algún inconveniente. Seguramente estas medidas, han sido el fruto de experiencias previas que dejaron inquietudes y oportunidades de mejora.

Si eres un turista que disfruta playa, brisa y mar, estás en el lugar adecuado. Ten presente que la playa es pública, por lo tanto, no tendrás de parte de tu hotel un lugar allí, sino que encontrarás una oportunidad para que tus habilidades negociadoras  salgan a flote cuando logres cuadrar el precio por día de carpa, soleadora y sillas con quienes prestan este “servicio a la playa” como ellos mismos lo denominan y consignan al final en su cuenta. Adicional a la “propina voluntaria” que también consignan con su puño y letra en el documento. Por lo general, estos “amigos” que atienden están prestos para darte la otra cerveza, cuando recién se te está acabando esa que te estás tomando, o para ofrecerte el almuerzo y encargarlo desde antes del medio día.

Un delicioso y exquisito pescado frito, empacado en papel aluminio, caliente y fresco, es un manjar en la playa. Mientras estás allí, verás pasar toda clase de servicios ofrecidos a la medida del turista, no existe un conocimiento más exacto del cliente que de los vendedores que pasan cubiertos para proteger su piel, con camisas manga largas, gorras con protectores y a pie limpio muchos de ellos. Por cierto, tú los miras y te sientes un poco extraño, más cuando estás embadurnada de bronceador a más no poder y esperando recibir todo el sol que puedas (con las debidas precauciones por supuesto) mientras observas que ellos se cubren casi sin querer recibir ni un rayo sobre su morena piel… pasan cerca de ti ofreciendo platos de frutas empacadas en papel transparente de cocina para protegerlas de untarse de arena (mango maduro, papaya, piña); chicles, cigarrillos y mecato. Tatuajes superficiales que los niños disfrutan hacerse en la espalda…brazos. Alquiler de bafles para que te deleites con tu mejor set musical. Revistas de farándula y entretenimiento, el famoso y aclamado “Cocoloco” con el cual quedarás loco una vez te tomes dos o tres; ceviches, cocteles de camarones… y no pueden faltar por supuesto las masajeadoras. Desde que pones un pie en la playa están atentas a ti para ofrecerte en el momento en que estés ubicado en tu soleadora o carpa, los masajes relajantes. Ellas esperan que tú hagas el acuerdo con los señores de servicio a la playa y están dispuestas a esperar por ti cuanto sea para ofrecerte sus servicios. Es importante que tú desde un principio seas claro con ellas y en caso de no desear realizarte sus masajes, les agradezcas e indiques que no estás interesado, pues si por cualquier circunstancia, le permites que te realicen una prueba, en el pie, la mano, la cabeza… asumen que ya eres su cliente y te cobran luego.

 

Una ciudad para deleitarse con sus calles llenas de historia y color. Entrar a sus tiendas de ropa, accesorios y tomarte un coctel o algo fresco en la Plaza Santo Domingo mientras conservas el mejor recuerdo con una foto instantánea que te toma uno de los señores que manifesta llevar décadas como testigo de los gustos de los turistas y quien te contará si entablas conversación con él, con un toque de nostalgia, cómo todo ha cambiado y hoy en día no se valora tanto la fotografía impresa; aquella con la que él se lucraba enormemente y disfrutaba realizando años anteriores.

Puedes también rumbear en la zona Getsemaní. Disfrutar de un buen restaurante. Y mientras caminas, escuchar las calles animadas con grupos de hip hop callejero que te encontrarás componiendo sus mejores rimas a las personas que van caminando, con mensajes positivos y jocosos. Entretenerte viendo el mimo que se ubica en la zona de la plaza Santo Domingo, el cual hábilmente hace que casi todo el que pasa por su lado, caiga en su mímica sin tener la menor sospecha de estar siendo perseguido por él. Un mimo al que las personas al darse cuenta le sonríen y siguen desprevenidos su camino. Visitar el castillo de San Felipe, sentirte en un ambiente muy electrónico en Café del Mar, mientras ves el atardecer o la luna en medio de murallas. Ver toda clase de turistas pasar, cada uno con su estilo personal; camisas de lino, vestidos vaporosos y todos en un momento de gozo, descanso y alegría.

Llegando al final de estas páginas escritas, es claro hablar de otro tipo de experiencias que buscan otras personas que disfrutan conociendo la cultura e islas cercanas, así como el paseo a Barú, un destino turístico al cual, todos debemos ir en nuestras primeras visitas a esta hermosa ciudad. Tenlo por seguro, que en Cartagena dejarás los mejores recuerdos de tu vida, y tú te quedarás con un pedazo de ella para siempre, y ella con un pedazo de tu corazón.

Autor: Diana Carolina Vélez

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